Cambios en los movimientos fetales: Qué esperar

Para casi todas las mujeres embarazadas, sentir cómo su bebé se retuerce, se retuerce, da patadas y puñetazos es una de las mayores emociones que experimentan durante estos increíbles nueve meses. Esto se debe a que es la prueba definitiva de la nueva vida que se está desarrollando en su interior.


Sin embargo, los cambios en los movimientos del feto pueden suscitar una serie de preocupaciones. A muchas futuras mamás les preocupa que su bebé dé demasiadas patadas o no las suficientes, y cuando hay un cambio repentino en la frecuencia de los movimientos, esto también puede suscitar preocupación.


Todos los bebés son diferentes en lo que respecta a los movimientos fetales y, por este motivo, el rango de lo que se considera normal es bastante amplio. A menos que haya un cambio repentino, es probable que no haya nada de qué preocuparse. Aun así, con esta guía de expertos sobre el mundo del vientre materno deberías tener una mejor idea de qué esperar y cuándo es el momento de actuar.


Movimientos fetales del primer trimestre


Incluso antes de que sepas que estás embarazada, tu bebé en desarrollo está experimentando rápidos cambios. En 12 semanas, su pequeño pasará de ser un simple grupo de células a un feto completamente formado (aunque diminuto). Sin embargo, no debes esperar experimentar ningún movimiento fetal evidente en esta etapa. Tu bebé se moverá dentro del útero, pero es demasiado pequeño y está demasiado enterrado en la capa protectora del útero para que puedas sentir esos movimientos.


Movimientos fetales del segundo trimestre


El segundo trimestre, que comienza a las 13 semanas de embarazo, marca el momento en el que empezarás a sentir los movimientos de tu pequeño. El “aleteo” es el término utilizado para describir la primera vez que sientes que tu bebé se mueve, y la mayoría de las mujeres experimentan esta sensación en algún momento entre la semana 14 y la 26.


En general, esos primeros aleteos se experimentan entre las semanas 18 y 22, aunque es habitual que haya alguna variación. Esto suele deberse a la ubicación de la placenta, ya que si está en la parte delantera del útero (es decir, una placenta anterior) puede amortiguar los movimientos, lo que significa que hay que esperar mucho más tiempo para sentir las patadas.


Los primeros movimientos que puedes sentir suelen describirse como aleteos u olas. Otras mujeres los describen más bien como un empujón, una sacudida o incluso como un gruñido de hambre. Incluso se han comparado con el estallido de burbujas o la sensación de estar en una montaña rusa. No obstante, sea cual sea la sensación que te produzcan esos primeros movimientos, seguro que te sorprenderás cuando te des cuenta de lo que acabas de experimentar.


Debes recordar, sin embargo, que cada bebé es único y esto significa que los patrones y ritmos de su actividad varían. No debes comparar los movimientos de tu bebé con los de otros o incluso con los de tus bebés anteriores. A algunas mujeres les preocupa que sus bebés sean demasiado activos en el vientre materno y eso podría indicar que su hijo será hiperactivo después de nacer. Afortunadamente, no se ha encontrado ninguna relación que sugiera que esto pueda ser cierto.


La mayoría de las mujeres descubren que su bebé es más activo en determinados momentos. Normalmente, durante el transcurso de un día normal, los movimientos del propio cuerpo de la mujer tienden a adormecer al bebé y, además, en esos momentos se suele estar concentrada en otras cosas. Por esta razón, las mujeres tienden a notar más movimientos cuando:



  • Acabas de instalarte en la cama para pasar la noche. Si estás relajada y te sientes en sintonía con tu cuerpo, es más probable que seas más consciente de los movimientos de tu bebé.

  • Acabas de comer un bocadillo. Cuando tu nivel de azúcar en sangre se dispara, tu pequeño recibe un repentino impulso de energía.

  • Estás nerviosa o estresada. La adrenalina tiene el mismo efecto en tu bebé que en ti, y eso significa un impulso extra de energía.
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Movimientos fetales a partir del cuarto mes


Durante el cuarto mes de embarazo, si ya has tenido un bebé antes o si eres muy delgada, puedes experimentar los primeros movimientos de tu bebé. Sin embargo, la mayoría de las mujeres no reconocen esas sacudidas o empujones que parecen espasmos musculares o gases hasta pasadas unas semanas.



Suele ser durante el quinto mes cuando la mayoría de las mujeres experimentan por primera vez los movimientos del feto. Una vez que seas consciente de ellos, descubrirás que los movimientos de tu bebé son cada vez más acrobáticos. Sentirás patadas y puñetazos más fuertes a medida que los músculos de tu bebé se fortalecen y sus habilidades motoras comienzan a desarrollarse. En esta etapa, tu bebé es lo suficientemente pequeño como para girar y dar volteretas en tu vientre.


Si llegas a mediados de este mes y aún no has experimentado ningún movimiento, es posible que tu médico te organice una ecografía para comprobar el progreso de tu bebé. Es posible que tu fecha de parto se haya retrasado, algo que es sorprendentemente frecuente.


Cuando llegues a los seis meses, tu bebé habrá acelerado su ritmo. Los movimientos de sus piernas habrán aumentado drásticamente y es posible que empiecen a surgir patrones.


Movimientos fetales del tercer trimestre



Cuando llegues a este punto del embarazo, el útero estará mucho más apretado. Sin embargo, deberías seguir sintiendo los movimientos fetales todos los días durante el resto del embarazo.


A los siete meses, tu pequeño todavía tendrá espacio suficiente para darse la vuelta y dar vueltas durante un tiempo más. Además, cada día está más fuerte, por lo que es posible que notes que las patadas y los golpes se han convertido en algo bastante brusco.


También es probable que sientas tics rítmicos que indican que tu pequeño tiene hipo. No hay por qué preocuparse, ya que son completamente normales y no causan ninguna molestia a tu bebé.


Sin embargo, al llegar al octavo mes, tu bebé estará bastante apretado dentro de tu vientre. Notarás menos volteretas acrobáticas, pero seguirá girando y retorciéndose, y también se producirán pinchazos con las rodillas y los codos.


Cambiar de posición puede ayudarte a reducir las molestias que te producen los movimientos de tu bebé. Si estás sentada, prueba a ponerte de pie, y si estás de pie, prueba a tumbarte. Es probable que tu bebé también cambie de posición, lo que podría impedirle dar patadas durante un tiempo.


Muchas mujeres en esta etapa descubren que pueden interactuar con su bebé, presionando suavemente cualquier cosa que sobresalga de su vientre. Si ves que un pie o una rodilla sobresalen de tu vientre, intenta empujarlo. A menudo, el bebé tira de su miembro hacia atrás y luego lo vuelve a empujar.


Cuando llegues a la semana 36, tu bebé habrá alcanzado casi toda su longitud y peso, lo que significa que apenas queda espacio en tu útero para permitir el movimiento. Seguramente ya no sentirás patadas rápidas, pero los grandes movimientos y sacudidas seguro que te llamarán la atención.


También es más probable que notes patadas en el cuello del útero y que los pies del bebé se alojen bajo tus costillas, lo que puede resultar incómodo. En estos casos, cambiar de posición o dar un ligero empujón al bebé puede aliviarlo.


La importancia de contar las patadas


Cuando sientas que tu bebé se mueve, puedes estar segura de que está bien. Cuando tu bebé se mueve menos de lo habitual o si has notado que hay un cambio en los movimientos fetales, esto es en ocasiones un indicador de que tu bebé tiene un problema y recibir atención y tratamiento rápidamente podría, en algunos casos, ser vital para salvar su vida.


Para asegurarse de que su embarazo avanza correctamente, su médico puede aconsejarle que cuente los movimientos o patadas desde la semana 28 de embarazo hasta el nacimiento. Puedes hacerlo reservando un momento de tranquilidad dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche, en el que puedas relajarte y concentrarte en contar las patadas. Por la mañana, es probable que los movimientos fetales sean menos frecuentes, pero por la tarde debería haber más movimientos. Puedes contar las patadas comprobando la hora antes de empezar a contar.

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Debes contar cualquier tipo de movimiento, ya sea una patada, un balanceo, un movimiento o un aleteo, y dejar de contar cuando llegues a diez, anotando la hora. Deberías experimentar diez movimientos en una hora, aunque en algunos casos tardarás más. Si no consigues hacer diez movimientos en una hora, come un bocadillo o bebe un zumo, acuéstate y sigue contando.


Si no has conseguido diez movimientos en dos horas, debes llamar a tu médico. La ausencia de actividad no indica necesariamente que haya un problema, pero en ocasiones puede ser una señal de que hay que vigilarla o evaluarla.


A medida que te acercas a la fecha prevista de parto, es aún más importante controlar regularmente los movimientos fetales. Cuando llegues al noveno mes, deberías contar varias veces al día y, si de repente notas una disminución de los movimientos, deberías llamar a tu médico.


Movimientos fetales justo antes del parto


Una vez que la cabeza de tu bebé se haya enganchado (término utilizado para designar a tu bebé que cae de cabeza en tu pelvis preparado para el parto), probablemente notarás que su patrón de actividad volverá a cambiar. Esto suele ocurrir entre 2 y 3 semanas antes de que te pongas de parto si estás embarazada por primera vez, pero puede ocurrir en cualquier momento hasta el día del parto en un embarazo posterior. En este momento, sentirás cada giro de la cabeza de tu pequeño, que puede experimentarse como punzadas eléctricas alrededor del cuello del útero. Pero lo bueno es que los pies de tu bebé ya no te llegarán a las costillas.


Las semanas que preceden al parto suelen coincidir con una ligera disminución de los movimientos fetales; sin embargo, algunos bebés siguen moviéndose con energía hasta el último momento. Aunque los movimientos sean ligeramente menores, deberías sentir algún movimiento cada día. Si notas una disminución significativa, llama a tu médico.


¿Cuándo es normal que disminuya la actividad fetal?


Hay algunos momentos en los que es normal experimentar cambios en los movimientos del feto.


Durante el segundo trimestre


En esta etapa, es probable que apenas hayas empezado a sentir los movimientos de tu bebé y es normal que pasen horas o incluso un par de días sin que experimentes ningún movimiento. Esto se debe a que tu bebé es todavía muy pequeño y, dependiendo de su posición, sus movimientos pueden pasar desapercibidos.


Cuando tu bebé duerme


Durante el tercer trimestre, tu bebé habrá desarrollado un patrón regular de vigilia y sueño y, a menudo, la reducción de la actividad significa que está en un sueño profundo. Cuando tu bebé esté tumbado con la espalda contra tu vientre, probablemente experimentarás menos movimientos. No obstante, debes anotar cualquier cambio en los movimientos del feto y seguir contando todos los días durante el tercer trimestre para poder informar a tu médico de las disminuciones repentinas.


Después del sexo


El sexo y sus movimientos de balanceo, así como las contracciones uterinas que siguen al orgasmo, suelen adormecer al bebé. Por el contrario, algunos bebés son aún más activos después del sexo, pero en cualquier caso no hay que preocuparse. Puedes seguir disfrutando de una vida sexual activa, a menos que tu médico te haya recomendado que evites las relaciones sexuales durante el embarazo.


Aunque todas las razones anteriores son comunes para que tu bebé se mueva con menos frecuencia, normalmente deberías encontrar que los movimientos de tu bebé vuelven a su nivel normal en unas pocas horas.


¿Con qué frecuencia debo sentir que mi bebé se mueve?


No hay un número específico de movimientos que deba experimentar cada día, ya que todos los bebés son diferentes. Sin embargo, con el tiempo, es probable que empiece a notar un patrón de movimiento y actividad de su pequeño. Entre las semanas 18 y 24, tu bebé se moverá cada vez con más frecuencia, pero al llegar a la semana 32 notarás que los movimientos se mantienen más o menos igual hasta el parto.

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No es necesariamente cierto que todos los bebés tengan menos movimientos al final del embarazo. Todas las mujeres embarazadas deberían seguir sintiendo los movimientos de su bebé hasta el momento del parto; incluso durante el parto es probable que sientas algunos movimientos. Por eso es tan importante estar atenta al patrón habitual de movimientos y patadas de tu bebé e informar a tu médico de cualquier cambio que te preocupe.


Si tienes alguna preocupación, no debes esperar a la siguiente cita o incluso al día siguiente. Ponte inmediatamente en contacto con tu médico o matrona si crees que los movimientos de tu pequeño han cambiado, se han ralentizado o se han detenido por completo. Las unidades de maternidad de los hospitales cuentan con personal las 24 horas del día, por lo que siempre habrá alguien disponible para examinaros a ti y a tu bebé.


¿Por qué se mueve menos mi bebé?


Hay algunos factores que pueden influir en los movimientos de tu bebé. Por ejemplo, si has tomado sedantes o analgésicos fuertes, éstos pueden haber entrado en la circulación sanguínea de tu bebé, lo que podría hacer que se mueva menos. Si has consumido alcohol o fumas cigarrillos, esto también puede afectar a los movimientos del feto.


En algunos casos raros, una enfermedad que afecte a los nervios o a los músculos puede hacer que tu bebé se mueva poco o nada. En algunos casos, tu bebé puede moverse menos porque no se encuentra bien.


Por eso es muy importante que consultes con tu médico o matrona si crees que tu bebé no se mueve con la frecuencia que solía hacerlo. El seguimiento te permitirá estar tranquila o poner de manifiesto un problema que puede requerir un tratamiento urgente.


¿Qué debo hacer si experimento una disminución de los movimientos fetales?



Debes ponerte en contacto con tu médico si no has experimentado ningún movimiento a las 24 semanas de embarazo. Probablemente le harán una exploración y controlarán los latidos de su bebé.


Después de las 24 semanas de embarazo, debes ponerte en contacto con la unidad de maternidad, el médico o la matrona si has notado una disminución significativa de los movimientos. No esperes nunca a la siguiente cita. Debes hacerte un chequeo completo, que incluirá un control de la tensión arterial, un análisis de orina y, posiblemente, una ecografía.


Aunque un menor número de movimientos puede significar que tu bebé no está bien, los controles que se realizan a las mujeres que han experimentado un cambio en los movimientos fetales suelen revelar que todo está absolutamente bien. No obstante, es muy importante que te sometas a una revisión para tu tranquilidad y para el bienestar de tu bebé.


Reflexiones finales


Si ya te has sometido a una revisión pero sigues preocupada por los movimientos de tu bebé, no dudes en volver a ponerte en contacto con tu profesional sanitario, aunque la última vez todo fuera bien. A tu matrona, tu médico o tu unidad de maternidad no les importará volver a verte y realizar todas las pruebas y comprobaciones necesarias para asegurarse de que todo va bien en tu embarazo, así que no te preocupes por hacerles perder el tiempo: tu salud y el bienestar de tu bebé son lo más importante en este momento.

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